SANTO DOMINGO.- En el año 1973, cuando dirigía los destinos del país por un segundo período, el hoy extinto doctor Joaquín Balaguer Ricardo ordenó matar al coronel Francisco Alberto Caamaño Deñó, cuando al ser informado sobre su apresamiento alegadamente respondió: “Aquí no hay cárcel para ese hombre”.

Y las últimas palabras pronunciada por el líder de la revolución popular del 195, durante su fusilamiento fueron “¡Viva Santo Domingo libre!”, manteniendo su voz por encima del sonido de las ametralladoras, revela el teniente ® del Ejército Nacional, José Antonio Almonte Castro, oficial que mantuvo la custodia durante cinco horas del coronel, el día que fue fusilado.

Amonte Castro pronunció una conferencia el pasado sábado organizada sobre el 40º aniversario del asesinato del coronel Caamaño, en el Ateneo Amantes de la Luz, de Santiago, la cual fue reseñada por el periodista Maxwell Reyes, en el vespertino El Nacional.

El oficial Castro lamenta que muchas personas que no participaron en ese acontecimiento histórico hablen de episodios en torno a la muerte de Caamaño  que no se corresponden con la verdad.

Dijo que al responder que “aquí no hay cárcel para ese hombre”, el doctor Joaquín Balaguer estaba ordenando una muerte directa del coronel Francisco Alberto Caamaño Deño.

El segundo teniente retirado Almonte Castro dijo que el fusilamiento de Caamaño impactó su vida, cuando el coronel García Tejada giró a Caamaño para que viera los soldados que le iban a disparar.

“Al ver que los soldados le iban a disparar grita a todo pulmón ¡viva Santo Domingo libre!, su voz estaba por encima de la metralla, eso puedo yo asegurarlo”, indicó.

“Después que el cadáver está ahí se habla de tiro de gracia, no hubo tal tiro de gracia, el coronel presenta una herida en la frente y fue la culata de un soldado,  un cabo que conozco su nombre, porque todos eran soldados que yo conocía, el cual yo con el hombro lo empujo y le digo: ‘ahora después que está ahí, por qué no lo hizo cuando andaba suelto’”, narró el  ex oficial.

Reveló que de los altos oficiales superiores que estaban allí no salió la orden de matar a Francisco Alberto Caamaño.

“Hay que tener mente militar para entender ciertas cosas, un cadete que hemos vivido una vida junta, por más que usted quiera oponerse a él, ese lazo de amistad en las Fuerzas Armadas y los rangos no se pierde, puede ser que la situación política, pero hay lazos de amistad que no se pierden, eso se mantiene y el coronel Caamaño era un miembro de esos superiores que estaba ahí,  apuntó.

Rememoró que el único oficial superior de todos los que estaban allí,  que conversó con el coronel Caamaño fue el jefe de las Fuerzas Armadas de ese entonces, contraalmirante Ramón Emilio Jiménez hijo.  “Ramón Emilio Jiménez, al cual el coronel le pide un cigarrillo y este se lo da, fue el único personaje que habló con el coronel Caamaño Deñó a partir de que fue capturado hasta que muere, es la única persona que habló con él”.

Almonte Castro, graduado de la Academia Batalla de las Carreras y entrenado en la escuela de Las Américas en Panamá, señaló que el 16 de febrero de 1973 recibió de las manos del coronel Castillo Pimentel a Caamaño herido muy levemente en la pierna izquierda por un fragmento de un M-79, que era un lanzagranadas mono tiro que dispara granadas de 40 mm, que fue empleada por primera vez en la Guerra de Vietnam.

“El coronel Castillo Pimentel me dice a mí: ‘teniente, usted me responde con su vida, por la vida del coronel’,  el coronel Caamaño fue guerrillero hasta que estuvo en las manos de las Fuerzas Armadas, yo hablaba con mi coronel, a quien yo tenía ahí era a un superior,  no un guerrillero, yo estuve durante cinco horas con mi coronel, un superior que por circunstancias yo soy custodio, las Fuerzas Armadas no alienta a sus hombres para asesinar ni matar a nadie, somos profesionales de un ejército”.

Fue en este escenario cuando reveló que la orden que le puso fin a la vida del coronel Caamaño, salió del ex presidente Joaquín Balaguer, cuando se le informó que lo tenían atrapado.