EL CAIRO, Egipto.- La Hermandad Musulmana, o al-Ikhwan al Muslimun, es la organización islamista más antigua y más grande de Egipto.

Se trata del principal grupo de oposición en ese país y este domingo inició conversaciones con el nuevo gobierno, tras casi dos semanas de protestas callejeras contra el presidente Hosni Mubarak.

Fundada por Hassan al-Banna en la década de 1920, el grupo ha influido en los movimientos islamistas en todo el mundo con su modelo de activismo político combinado con obras de caridad islámica.

El movimiento inicialmente perseguía propagar la moral islámica y las buenas obras, pero pronto se involucró en la política, en particular en la lucha para liberar a Egipto del control colonial británico y alejar al país de toda influencia occidental.

En la actualidad, aunque oficialmente prohibido y sujeto a frecuente represión, la Hermandad Musulmana lidera la oposición pública contra el gobernante Partido Nacional Democrático de Mubarak, quien ha permanecido en el poder desde 1981.

Si bien la Hermandad Musulmana dice apoyar los principios democráticos, uno de sus objetivos es crear un estado gobernado por la ley islámica, o Sharia.

Su lema más famoso -usado en todo el mundo- es: “El Islam es la solución”.

Revolución

Luego de que en 1928 Banna fundara la Hermandad Musulmana, se instalaron sucursales en todo el país -cada una de ellas con poderes para administrar una mezquita, una escuela y un club deportivo- por lo que sus miembros crecieron rápidamente.

Para finales de la década de 1940, se cree que el grupo contaba con unos dos millones de seguidores en Egipto y sus ideas se extendieron en todo el mundo árabe.

Al mismo tiempo, Banna creó un ala paramilitar, “El Aparato Especial”, que se unió a la lucha contra el dominio británico y participó en una campaña de asesinatos y atentados.

Hassan al-Banna Hassan al-Banna fue asesinado en 1948.

El gobierno egipcio disolvió al grupo a fines de 1948, tras atacar objetivos británicos y judíos. Poco después, el grupo fue acusado de asesinar al primer ministro Mahmmoud al-Nuqrashi.

Banna denunció el asesinato pero posteriormente murió a tiros a manos de un desconocido, que se cree era un miembro de las Fuerzas de Seguridad.

En 1952, la dominación colonial llegó a su fin tras un golpe de Estado encabezado por un grupo de jóvenes oficiales llamados los Oficiales Libres.

La Hermandad Musulmana tuvo una función de apoyo, pues Anwar al-Sadat, quien se convirtió en presidente en 1970, fue el enlace entre ellos y los Oficiales Libres. La colaboración que en un principio tuvo con el nuevo gobierno duró muy poco al enfriarse la relación.

Después de un fallido intento de asesinar al presidente Gamal Abdul Nasser en 1954, se culpó y se prohibió a la Hermandad Musulamana y miles de sus miembros fueron encarcelados y torturados.

Sin embargo, el grupo continuó creciendo en la clandestinidad.

Este enfrentamiento con las autoridades provocó un cambio significativo en la ideología de la Hermandad Musulmana, evidenciado en los escritos de uno de sus miembros más destacados, Sayyid Qutb.

El trabajo de Qutb abogó por el uso de la Jihad (lucha) contra las jahili (ignorantes) sociedades, tanto occidentales como las llamadas islámicas, que según él, necesitaban una transformación radical.

Sus escritos -en particular sus trabajos de 1964- inspiraron a los fundadores de muchos grupos radicales islamistas, incluyendo la Yihad Islámica y Al Qaeda.

En 1965, el gobierno volvió a reprimir a la Hermandad y un año más tarde ordenó la ejecución de Sayyid Qutb, considerado un mártir de la región.

Campaña

Durante la década de los 80 la Hermandad Musulmana intentó regresar a la política.

Diversos líderes formaron alianzas con el partido Wafd en 1984, y con los partidos Laborista y Liberal en 1987, convirtiéndose en la mayor fuerza de oposición en Egipto.

En 2000, la Hermandad Musulmana obtuvo 17 escaños en la Asamblea del Pueblo.

Cinco años después, el grupo alcanzó su mejor resultado electoral hasta la fecha, con candidatos independientes que -aliados a la Hermandad Musulmana- obtuvieron 20% de los escaños.

El resultado sorprendió al presidente Mubarak.

Posteriormente, el gobierno lanzó una campaña contra la Hermandad Musulmana, que provocó la detención de centenares de miembros y puso en marcha varias “reformas” legales para hacer frente al resurgimiento del grupo.

Protestas en EgiptoLa Hermandad Musulmana es un grupo prohibido y es sujeto de represión.

La Constitución fue reformada para estipular que “la actividad política o de partidos políticos no se basará en ningún antecedente o principio religioso”.

Además, a los candidatos independientes se les prohibió postularse para presidente, y fue introducida una legislación antiterrorista que otorga a las fuerzas de seguridad amplios poderes para detener a sospechosos y restringir las reuniones públicas.

Los líderes del Partido Nacional Democrático del presidente Mubarak también trabajaron con el fin de reducir la probabilidad de que oposición obtuviera más ganancias en las elecciones parlamentarias de noviembre de 2010.

Pero de alguna forma sus esfuerzos fracasaron. El hecho de que los candidatos aliados a la Hermandad Musulmana no pudieran obtener un solo escaño en la primera ronda de las elecciones estuvo acompañado de denuncias de fraude generalizado.

La Hermandad Musulmana boicoteó, junto con otros partidos de oposición, la segunda ronda de las elecciones y el Partido Nacional Democrático fue dejado en una situación embarazosa al obtener más de 80% de los escaños en la Asamblea del Pueblo.

La constante represión a la oposición fue uno de los factores que desencadenó las actuales protestas masivas contra el gobierno en donde participan miles de egipcios, y durante las cuales se incendió la sede del Partido Nacional Democrático en El Cairo.

La Hermandad Musulmana fue acusada de fomentar los disturbios, pero su guía adjunto, Mahmoud Izzat, insistió en que fue un levantamiento popular.

“Somos parte de la población. La gente está demandando lo básico -principalmente, las necesidades básicas- y tienen el derecho de hacerlo. La gente también demanda su libertad y la disolución del falso Parlamento “, le dijo Izzat a la cadena de televisión Al-Jazeera.

“Los jóvenes quieren que la manifestación sea pacífica, pero el régimen recurre a la violencia excesiva contra los jóvenes”, concluyó.