Crece la incertidumbre de los pensionistas españoles ante la insostenibilidad del sistema de reparto, frente a un panorama más sombrío por la reducción de los cotizantes y el aumento creciente de millones de los jubilados cada vez más longevos

Los pensionados del baby boom “podrán elegir entre un ajuste pequeño en su pensión, o trabajar más”. Esta declaración de José Luis Escrivá, ministro español de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, revela la crítica situación del sistema de reparto, generando muchos comentarios algunos de los cuales vamos a compartir.

Los Baby Boom incluyen a millones de trabajadores especializados nacidos entre el 1958 y el 1977, quienes empezarán a retirarse a partir del 2023 con pensiones más elevadas, lo cual agudizará la situación deficitaria por la extensión de la esperanza de vida.

Las autoridades estiman que entre 2030 y 2050 el gasto en pensiones se elevará del 12% actual al 16% del PIB, mientras la fuerza laboral disminuirá debido a una baja natalidad, bautizada como Baby Collapse, acentuando la brecha actual entre los cotizantes y los jubilados.

España tiene más de 9 millones de pensionistas y sólo 19 millones de trabajadores activos. “La situación actual del sistema de pensiones es el resultado de no trasladar a la ciudadanía la verdadera dimensión del problema: dentro de quince años tendremos 10 millones más de jubilados, duplicando la cifra actual”.

Pero el ministro Escrivá espera lograr este año una reforma que asegure el poder adquisitivo de los pensionistas y cierre el déficit de la Seguridad Social con más aportaciones de Hacienda.

El déficit se mantendrá e incrementará y será cubierto por el Estado español. Este desequilibrio genera gran preocupación en la Comunidad Europea, la cual ha sometido a España a fuertes presiones y condicionamientos para poder acceder a los fondos de recuperación.

Un editorial el periódico ABC señala “No hay en marcha ninguna reforma estructural, por más que lo exija la Unión Europea. España vive una crisis demográfica endémica. Obsérvese como la longevidad, una conquista de la humanidad, es presentada como un problema para el sistema de pensión de reparto.

“O bien se trabaja más años o bien se cobrará menos. O ambas cosas a la vez y conviene estar consciente de ello. Es impensable continuar pagando las pensiones actuales y es razonable una reforma porque no todo puede basarse en un endeudamiento continuo del Estado. Lo que sobran son las rectificaciones a medias para hipnotizar a la sociedad”.

 

El Tribunal de Cuentas certifica que el “agujero” de las pensiones crece un 60%. Según Carlos Segovia, de El Mundo, “El acuerdo de pensiones firmado no es suficiente para tapar el ajugero del sistema”. Las propuestas acordadas “no resolverán los problemas de sostenibilidad financiera de naturaleza estructural, ni contribuirán al saneamiento”. Por tercer año consecutivo, ”el sistema alcanzó un patrimonio neto negativo” de 53,160 millones. La seguridad social estaría en quiebra, si fuese una empresa”.

Cambios insuficientes frente al déficit del sistema de pensiones español. El déficit contributivo de la seguridad social superó los 30,000 millones de euros en 2020, el 2.7% del PIB. Tenemos un sistema en plena y creciente insuficiencia financiera, por lo que, como no se plantea una reforma integral, el déficit seguirá aumentando.

Poner parches no son la solución y sólo retrasan el problema. Es urgente que empecemos a caminar hacia un sistema donde la pensión se calcule con arreglo al esfuerzo realizado”. Jesus de las Casas, EXPANSIÓN

 

Ante el aumento sostenido e irreversible de la esperanza de vida, la Fundación Seguridad Social para todos (FSSPT) favorece el rediseño de los sistemas de pensión, no solo para hacerlos compatibles con esa conquista de la humanidad, sino además, para garantizar pensiones dignas y sostenibles para todos. ADS/394/15/07/2021