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La industria de queso de República Dominicana podría colapsar si Estados Unidos y los países de la Unión Europea vuelcan las montañas de ese producto que acumulan  como consecuencia con el boicot de Rusia, uno de los mayores consumidores del mundo.
Estados Unidos enfrenta la sobreoferta más grande de queso desde la década de 1980 por  un
conflicto diplomático lejano que  ha contribuido a que en ese país se acumule un inventario de 540 millones de kilos de queso, el mayor en décadas, sin que nadie sepa bien qué hacer con él, de acuerdo como revela el periódico británico BBC mundo, en su edición digital.
Asegura el medio que la razón inmediata viene de las tensiones que surgieron en Europa Oriental en 2014 luego que Estados Unidos y la Unión Europea impusieran sanciones contra Rusia luego de la crisis ucraniana y la anexión de Crimea.
“El gobierno del presidente ruso, Vladimir Putin, se vengó imponiendo sanciones contra los productos de la UE”, dice.
BBC  afirma que los productores europeos de queso, súbitamente sin uno de sus mercados importantes, volcaron su producción hacia Estados Unidos, contribuyendo a un enorme superávit de queso en ese país.
Revela que el Inventario de queso almacenado en Estados Unidos es de 1.190 millones de libras.
De acuerdo con periódico, los analistas advierten que cada persona en Estados Unidos tendría que comer 1,3 kilos extra de queso este año para terminar con las existencias del producto.
“Incluso en una nación que consume en promedio 36 libras del derivado lácteo por habitante cada año, pocos creen que el inventario se reduzca sustancialmente en el corto plazo”, dice.
Los expertos creen que ante tal situación Estados Unidos y la Unión Europea están obligados a inundar mercados del llamado Tercer Mundo por encima de su capacidad de consumo y en perjuicio de sus productores locales.
Productores locales de quesos han elevado el grito al cielo por la forma en que se ha incrementado la importación de ese alimento, en perjuicio de su sostenibilidad económica.
Muchos han dicho a través de entidades ligadas a la producción de leche y de quesos que temen desaparecer si la situación persiste y han pedido a las autoridades del sector analizar lo sucedido para adoptar algunas regulaciones, en el entendido de que a pesar de los acuerdos comerciales, siempre se pueden aplicar medidas para proteger la producción nacional.
Son miles las queserías, entre artesanales y formales que operan en el país y ante la posibilidad de que algunas tengan que salir del mercado, el temor se enfoca principalmente hacia las pequeñas empresas familiares y la pérdida de empleos directos e indirectos que se podría producir si en la masiva importación de quesos continúa sin ningún tipo de control.
Sostienen que en este momento enfrentan una competencia muy desigual, ya que el queso importado goza de subsidios en los países productores, mientras aquí las queserías tienen que asumir costos adicionales por los apagones y los incrementos en el precio de los combustibles.
El elemento medular que cita BBCMundo se refiere a que en Estados Unidos se ha acumule un inventario de 540 millones de kilos de queso, el mayor en décadas, sin que nadie sepa bien qué hacer con él. La razón inmediata viene de las tensiones que surgieron en Europa Oriental en 2014 luego que Estados Unidos y la Unión Europea impusieran sanciones contra Rusia luego de la crisis ucraniana y la anexión de Crimea.
El gobierno del presidente ruso, Vladimir Putin, se vengó imponiendo sanciones contra los productos de la UE. El portal británico indica que los productores europeos de queso, súbitamente sin uno de sus mercados importantes, volcaron su producción hacia Estados Unidos, contribuyendo a un enorme superávit de queso en ese país.
Toda esta situación repercute también negativa para los productores y agricultores estadounidenses, que enfrentan una especie de tormenta, con sobreproducción interna y
De acuerdo al trabajo de BBC Mundo, enviar el queso a países de menores ingresos podría ser visto como competencia desleal a los productores locales, ya que los países receptores de los regalos de alimentos pueden no ver ese escenario con tanto agrado.
La expectativa está centrada ahora en qué pasará, cuáles aspectos serán determinantes para afrontar la amenaza a las queserías dominicanas, sin desconocer que se trata de un problema complejo, en vista de las obligaciones y cuestiones a considerar por los compromisos asumidos por el país en materia de libre comercio.