NEYBA: El Diputado Rafael Méndez llamó a los diferentes sectores de la
sociedad a impulsar una cultura donde la mujer tenga soberanía plena
sobre su cuerpo, “en la que no se obligue a procrear una criatura
producto de una violación,  de un embarazo por un incesto, o cuando el
embarazo sea determinado clínicamente que no es viable”.

Al mismo tiempo, el legislador dijo que “la violencia contra la mujer
asume las más variadas y diversas manifestaciones, una de las cuales
se materializan en la  brutalidad del feminicidio, como acto cruel,
detestable, abominable, y también en las manifestaciones más sutiles
que se inducen a través de un lenguaje sexista, que impone y sugiere
la superioridad del macho, del hombre, del ser fuerte, del que se
impone”.

El diputado por la Provincia Bahoruco se expresó en esos términos al
hablar con motivo del Día Internacional de la No Violencia Contra la
Mujer, en el que llamó a deponer el lenguaje sexista que es el mal
endémico que ha venido imponiendo una cultura machista, unos valores,
o más bien como inversión de valores, en los que el  hombre ha creído
que la mujer es de su propiedad. “De ahí que, o es mía, o no es de
nadie…y la mata”.

“Debemos impulsar un lenguaje integral de género, de forma tal que se
desmonte del subconsciente la cultura y el valor del masculino, una
cultura donde la mujer tenga soberanía plena sobre su cuerpo…Oigamos
bien…soberanía plena sobre su cuerpo”, subrayó.

Al caracterizar la coyuntura en la que se conmemora el  Día
Internacional de la No Violencia Contra la Mujer, el diputado Mendez
dijo hay que establecer como violencia, las más lacerantes situaciones
y condiciones que perviven, y que cada día deben llamarnos a la
atención y a la más alta preocupación.

“No podemos negar el hecho de que la mujer ha ido llenando importantes
espacio en la sociedad, pero tampoco podemos negar que los parámetros
y exigencias de los organismos internacionales nos colocan como un
país donde se registran altas tasas de mortalidad materna (92 por cada
mil, y un alto porciento evitable, de mortalidad infantil (25 por cada
mil nacidos vivos.

“Altos niveles de cesáreas, y sus funestas consecuencias (45 por
ciento en el  sector público y 85 en el sector privado. Los
requerimientos internacionales son 15 por ciento, altas tasas de
embarazos en la adolescencia, uniones maritales a temprana edad y
bajos niveles de lactancia materna, y poca atención para educar en
torno a la importancia de la lactancia materna para el crecimiento
sano del niño o la niña”, deploró.

Méndez dijo que la caracterización de esa lacerante realidad, “nos
obliga a comprometernos con agresivas políticas de salud, que
coadyuven a superar estas debilidades del sistema en el corto y
mediano plazo.