SAN FRANCISCO DE MACORÍS, RD.- Con una charla sobre la Revolución Constitucionalista de 1965 sesionó en la UASD de San Francisco de Macorís la escuela de formación democrática “Amín Abel” del Felabel, recordando así el grupo estudiantil la Revolución de Abril, considerado el acontecimiento militar más importante en la República Dominicana durante el siglo XX.
La exposición estuvo a cargo del profesor Bienvenido Peguero, quien al analizar magistralmente la gesta de abril de 1965 resaltó el hecho que aunque el PRD y los militares constitucionalistas aglutinaban las mayores fuerzas defensoras de la Constitución del 1963, finalmente la firmeza y el sostén de la lucha armada recayeron sobre la izquierda revolucionaria y los combatientes populares independientes.
“Cuando los oficiales militares se ‘rajaron’, ahí estuvieron firmes los combatientes del Movimiento Revolucionario 14 de Junio, del Movimiento Popular Dominicano y del Partido Socialista Popular. Así lo reconoció el propio Coronel Caamaño, Presidente de la República en armas. Y junto a los militantes revolucionarios también estuvieron cientos de combatientes populares, militares y civiles”, sostuvo profesor Peguero.
Indicó que “a la hora de ‘la hornada’ se ‘rajaron’ dirigentes perredeístas y oficiales militares, en cambio, se crecieron los militantes revolucionarios y combatientes del pueblo.
“Allí estuvieron viejos combatientes, como el comandante Pichirilo Mejía. Ahí dijeron presente de manera muy firme brigadas obreras de diferentes partes del país; estuvieron contingentes de campesinos, de prostitutas, de homosexuales, de borrachones”, indicó el maestro Peguero.
Refiriéndose a la Revolución de Abril de 1965, el maestro Peguero manifestó que fue la guerra del pueblo, tras resaltar que en abril de 1965 participó llenas de valor todas las expresiones del verdadero pueblo dominicano,
Indicó que en los intensos y rápidos acontecimientos de la Revolución de Abril, “donde se iba a conquistar la libertad o a encontrar la muerte”, no sólo estuvieron presentes los dominicanos, sino revolucionarios internacionalistas de otros países, como: haitianos, españoles e italianos, por ejemplo”.
Al explicar porqué en la Guerra de Abril participaron hombres y mujeres, ancianos y niños, obreros, iletrados e intelectuales, artistas, campesinos y citadinos, proletarios y pequeños burgueses, mientras hubo civiles y hasta militares que se mandaron vergonzosamente, dijo que se debió a que no tenían una ideología ni representaban verdaderamente al pueblo.
Destacó la participación de las mujeres en el histórico acontecimiento militar, que pelearon junto con los hombres en el mismo frente de la guerra; por la soberanía de nuestra Patria; como personal médico; y apoyando la logística general de la guerra.
Resaltó los casos de Aniana Vargas, del Movimiento 14 de Junio, e Hilda Gautreaux, del MPD, que participó en una escuela de entrenamiento y formación militar, así como la decisión con que una brigada de mujeres que dirigía el M.P.D., que tenían asignadas, y cumplían heroicamente, muy delicadas tareas, envolviéndose entre las tropas de ocupación, principalmente durante las noches, llevando a cabo ataques militares selectivos de exterminios contra invasores, además de otras tareas.
Más de treinta estudiantes miembros del Felabel en la UASD y los liceos Ercilia Pepín, Américo Lugo, Manuel María Castillo y Peña Gómez, en San Francisco de Macorís, participaron el pasado sábado 28 de abril en la tercera sesión de la escuela de formación democrática “Amín Abel”.
Durante tres horas el profesor Pequero habló a los jóvenes estudiantes, a quienes llamó a honrar la memoria de héroes y mártires de la Revolución de Abril de 1965, instándoles al mismo tiempo asumir “un compromiso con la Patria”, tras señalar que fue una revolución inconclusa debido a la intervención militar norteamericana.
“Hay que continuar la revolución, para ponerles fin a la miseria, la corrupción y el hambre; para redimir a la clase obrera, a los campesinos, a los desposeídos de la fortuna; para liberar al pueblo dominicano; pata instaurar un régimen de justicia, libertad, trabajo y solidaridad”, concluyó Peguero.





